Archivos para 15 marzo 2012

Arte urbano 2011

Aquí se pueden ver imágenes muy interesantes de arte urbano de 2011.

Presentación en powerpoint:

Urban Art – Best of 2011

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Arte callejero: “Out through the gift shop”

Out throgh the gift shop (Salida por la tienda de regalos) es un documento fundamental no sólo sobre el mundo del arte callejero y del graffiti sino también sobre el arte contemporáneo, la publicidad, la relación del arte con la sociedad y la influencia del mercado y las promociones sobre los artistas y el público. Desde el taller de Historia del Arte recomendamos encarecidamente que lo veais.

Enlace del vídeo subtitulado en español

Banksy

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Paul Gauguin: “La visión tras el sermón” o “La lucha de Jacob con el ángel”

Ha habido un error que intentaremos solucionar cuanto antes. El texto no se ve directamente pero lo podéis encontrar en el siguiente enlace:

LA VISION TRAS EL SERMON O LA LUCHA DE JACOB CON EL ANGEL

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La dama oscura y el hombre nuevo

Dalí: Niño geopolítico mirando el nacimiento del hombre nuevo. 1943. Museo Dalí. St. Petersburg. Florida.

LA DAMA OSCURA Y EL HOMBRE NUEVO

¿Quién mató su ilusión?

¿Quién burló su sueño?

¿Quién hipotecó su risa embargando sus ganas de asomarse al mundo?

¿Por quién mojaba su mirada?

Fue la Dama Oscura

Esta es la historia de un hombre que salió al mundo, después de una larga lucha personal, una travesía por el más destructor de los caminos, esta es la historia que salió de un mundo roto, carente de toda magia,para llegar a otro, al Mundo Nuevo. La suerte quiso burlarse del Hombre topándose con la Dama Oscura en su camino, o tal vez fue el destino el que quiso que ese cruce se produjera.

La Dama apareció un día, y llegó para quedarse. No hubo presentaciones, su omnipresente existencia iba a acompañar al Hombre Nuevo por un largo periodo, tal vez para toda la vida, ¿Quién es ese ente que vino sin apenas avisar? ¿Quién es esa mujer que se manifiesta en el cuerpo del Hombre Nuevo y no se deja ver tan fácilmente? Es la Dama Oscura, el más aterrador ser con el que alguien quisera encontrarse.

Parece que Dalí supo representar a la perfección la historia que quiero contaros, la de la Dama y el Hombre Nuevo. Probablemente lo que el autor quiso expresar dista mucho de lo que yo voy a contaros aquí, pues no pretendo, en absoluto, hacer una interpretación objetiva del cuadro, más todo lo contrario, lo que voy a contar es una profunda representación de lo que esta imagen simboliza en el terreno más personal de mi ser. Sea como fuere, os voy a presentar un relato a través de lo que el genio plasmó en ésta, su obra, desarrollada en 1943 durante su estancia en Estados Unidos.

Todo transcurre con tranquilidad, la vida del Hombre antiguo surgía sin mayores pretensiones, siguiendo el rumbo establecido y dejándose llevar por el transcurso de los hechos, nada hacía presagiar la tormenta. Sentado en un banco, una noche de verano, comenzó el dolor, el cuerpo del Hombre empezó a entumecerse, sus huesos estaban entumecidos y sus articulaciones se inflamaron. El dolor no se fue, durante los días siguientes el mal articular persistió, y así aprendió a vivir, día tras día, mes tras mes, convirtiendo ese estado permanente en un auténtico calvario. Era tan grande la desesperanza que sus fuerzas cada vez se sentían más agotadas, convirtiéndose, de algún modo, en su propio enemigo, acorralado por el miedo, amenazado por la locura. ¿Quién podía saportar tanta tortura? Las fiebres llegaron luego, así como las manchas en la piel, la caída del cabello, las llagas de las encías o la bajada de los niveles en la sangre. Las noches en vela siempre estuvieron. ¿Quién le estaba robando el alma? La Dama, camaleónica en sus formas y despiadada en sus actos, estaba detrás, actando sin reparo. En el cuadro podemos ver representada a la Dama Oscura, un ser de aterradora fachada y de sexo indefinido, que apunta duramente con el dedo al Hombre, condenándole a la más grande de las pesadillas, un desasosiego que durará por un periodo de al menos dos años. Y así pasó el tiempo, mil síntomas surgían a capricho de la Dama, ella apuntaba y un nuevo suplicio se manifestaba en el cuerpo del Hombre. Al llegar la noche el Hombre se abrazaba a la luna, refugio en la tormenta, y conversaba con ella, convirtiéndose en su mayor cómpice, en su noble paño de lágrimas.

La tortura de la Dama, y sus síntomas, se ve representada en la obra a través de las articulaciones del Hombre, claramente definidas e inflamadas en el huevo; y del brote de sangre que se desvanece del mismo. El sufrimiento se plasma analizando la posición y movimientos del Hombre, que ponen de manifiesto todo su esfuerzo por huir de tal padecimiento y para salir al Mundo Nuevo.

El Hombre convirtió su vida en un reto: Desvelar el nombre de esa Dama misteriosa, aceptar su compañía eterna y aprender a convivir con ella. A cambio la Dama debería dejar de apuntar y torturar, sólo su presencia bastaba para la vida del Hombre Nuevo.

No se sabe si el Hombre consiguió aprender a vivir con ella tras salir del cascarón del huevo, lo que sí se sabe es que, de un mundo caótico, nació un hombre, lejos de ser un bebé indefenso y desvalido, una persona madura, con capacidad de reflexión, que conoce de dónde viene y en qué lugar se encuentra. Resulta paradójico que después de tanto dolor emerja un Hombre Nuevo pues, tal y como he explicado, pudiera parecer que el Hombre esta recibiendo el mayor de los castigos por parte de la Dama. Pero más allá de un castigo, lo que el Hombre estaba cobrando era la mayor leción de su vida.

Ya nada puede concebirse igual cuando es tan grande la agonía, cuando cuesta tanto mantenerse en pie. Fue entonces cuando el hombre decidió ser parte activa en todo esto. Así fue cómo decidió jugar con el único fin de ganarle la batalla a la Dama. El hombre endureció su piel hasta convertirla en hierro, aceptó soportar los golper y sentenció no rendirse.

El miedo siempre estuvo presente, protector y enemigo a la vez. En la obra de Dalí observamos un niño temeroso, oculto tras la Dama, observando el nacimiento del Hombre Nuevo en el huevo, elemento persistente en la obra de Dalí que simboliza, en esta histori y en muchas culturas, el alma.

Cuando el hombre fue capaz de comprender que, de todo lo vivido, podía extraer grandes riquezas personales, llegó el agradecimiento, y con él, la bendición de que llegara una Dama, de nombre Lupus, que permitiera al Hombre ir a por la vida con otros ojos, con un saco cargado de experiencias. Lejos de reproches, el Hombre, ahora, es capaz de reconocer haber recibido un gran aleccionamiento.

Si observamos la obra del autor, vemos una manta blanca que protege al huevo. Podemos pensar que este ropaje ha salvaguardado todo este tiempo al Hombre Nuevo y lo ha cuidado esmeradamente en forma de personas que se encargaron de levantarlo cuando éste caía.

Para terminar la historia, y la interpretación de esta obra, desearía hacer una mención al elemento superior del cuadro, arriba, vemos un viejo paracaídas que ha dejado caer al huevo, esta es una de las múltiples representaciones que la literatura del arte ha hecho de la obra del autor. En nuestra historia este paracaídas representa “el chaparrón”, dicho en términos vulgares, una mancha oscura, como una nube de un chubasco, que no se marchará hasta que no se difumine el ambiente y la Dama deje de apuntar.

Pero todo tiene su fin, nada puede durar enternamente, la tortura del Hombre tampoco. Y así fue, gracias a la manta, a la fe, la paciencia y el coraje del Hombre, éste logró romper el huevo, cargarse de energía y decidir salir al Nuevo Mundo, con la Dama de acompañante.

Quisiera hacer mención a unos versos de Machado que daban fuerzas al Hombre cuando las cosas se torcían por completo: “Todo pasa y todo queda, pero lo nuestro es pasar, pasar haciendo caminos…” y, como decía el poema, “golpe a golpe”, el hombre fue atravesando el camino hasta convertirse en el Hombre Nuevo.

Me presentaré, yo soy el Hombre Nuevo.

Hasta el momento del fallo del concurso “Escribir el arte” no se mostrarán los nombres de los autores de los textos

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“Noche estrellada” de Vincent Van Gogh

No recuerdo bien cuando comencé a sentir curiosidad por la obra de Vincent Van Gogh pero sí recuerdo que los primeros cuadros que vi me causaron una gran impresión por la fuerza que de ellos se desprende. Sus trazos, el grosor de la pintura, la forma de mostrar paisajes y situaciones, incluso las representaciones de lo más cotidiano o de lugares tan lúgubres como los sanatorios en esa época desprenden una fuerza y una calidad del color inusuales.

De toda su obra es muy difícil destacar una como la mejor pero para mí sí hay una que no deja de asombrarme. No es ninguna de sus pinturas coloristas, donde muestra el sol en plenitud, o los campos y las flores con el esplendor propio de la naturaleza, es todo lo contrario, uno de sus cuadros nocturnos, y quiero remarcar lo de nocturno, porque ello no significa que sea oscuro o falto de detalles, nada más lejos.

En la “Noche estrellada” la naturaleza estalla, despliega su energía y exhibe todo su esplendor. La oscuridad propia de la hora de la noche que representa la obra se rompe con la luz que desprende ese magnífico cielo.

De esta obra pueden sacarse muchas impresiones, hay quien otorga un papel predominante a los cipreses, el propio Van Gogh en una de las cartas que le dirigió a su hermano Theo le dice: “nadie ha pintado nunca los cipreses como yo”, y es cierto, nadie hasta entones lo había hecho de esa manera, tampoco nunca nadie había pintado un cielo como ese y hasta los más entendidos en su obra tienen diferentes puntos de vista sobre su significado.

Esta obra fue pintada en junio de 1889, durante el espacio de tiempo en que se recluyó en el sanatorio de Saint-Rémy en la Provenza y justo un año antes de su suicidio. Era el paisaje que contemplaba a través de la ventana de su habitación donde pasó largo tiempo debido a sus frecuentes ataques.

Para algunos críticos el cuadro representa una noche real, quizás entre el 14 y el 19 de junio, ya que hay notas sobre astronomía que dan como algo cierto la disposición de las estrellas tal y como están representadas en la obra. Para otros es la interpretación un tanto romántica del estado de ánimo del artista, de su punto de vista particular sobre la muerte representada por el ciprés y sobre el conjunto de ese paisaje, en el que la iglesia y los hombres quedan empequeñecidos ante la magnitud de los fenómenos naturales.

En el conjunto del cuadro hay quien también quiere ver la influencia de la formación religiosa de Van Gogh en la representación de los cipreses, como un alegoría a la iglesia y las estrellas como la representación del sueño bíblico de José que se relata en el Génesis (30,10), donde éste cuenta a sus hermanos que ha tenido un sueño en el que el sol, la luna y once estrellas se postraban a sus pies, y del que sus hermanos, tras conocer ese sueño, se muestran envidiosos de él y planean más tarde su muerte.

De lo que puede deducirse a simple vista y siendo sólo un simple observador es que la línea baja del horizonte da protagonismo al cielo y la presencia de los cipreses crea un punto de perspectiva imponente sobre la población y da profundidad al conjunto del que se destaca la iglesia. Por el lado derecho el cuadro se equilibra con la presencia de la luna-sol, dejando todo el protagonsimo al magnífico cielo estrellado. El volumen de la pincelada junto con los grandes remolinos crea una sensación de dramatismo en la obra, acrecentada por esos tonos de color azul, morado y amarillo, tan expresivos.

Por lo que sabemos de Van Gogh su vida fue una de las más dramáticas de los personajes que se han dedicado al mundo de la pintura, aquejado por algún tipo de desequilibrio no muy bien definido todavía, su angustia y su ansiedad, la pasión con que se enfrentaba a las situaciones más dispares, las emociones que todo lo que le envolvía le generaban y el intento de expresar todo este mundo interior dieron como resultado un volumen ingente de obras de arte entre dibujos y pinturas, todas cargadas de una expresividad y sentimientos difíciles de comprender.

Su poca capacidad para relacionarse con los demás no le ayudó a la hora de que su obra se valorara como tal y tuvieron que pasar muchos años para que se comenzara a tomar en cuenta su estilo, la fuerza de su trazo, la luminosidad del color y la expresividad interior que se aprecia en sus obras; en las que parece que las figuras o las imágenes adquieran vida propia y quieran formar parte activa de la historia que representan y que hacen que hoy en día esté considerado como uno de los grandes de la pintura de todas las épocas.

Yo quiero imaginar que ese ciprés alargado es el propio pintor, con sus miedos y pesadumbres, con el aislamiento que lo envuelve en su mundo interior, con ese aspecto de sombra oscura y alargada que se eleva hacia las estrellas llenas de luz y poder busando una respuesta a sus preguntas y un reconocimiento a su obra que nunca vio en vida, unas estrellas que sí lo ven, lo ven y lo hacen destacar en ese cielo turbulento que representa su vida y le dan el mérito que los demás le niegan, haciendo que los otros elementos del cuadro queden empequeñecidos ante ese ciprés. Las montañas, las casas e incluso las personas que las habitan, todo es una vaga presencia lejana ante ese ciprés iluminado por las enormes estrellas.

Tal vez Vincent mirando esas estrellas oyese en su imaginación algo así como “no importa, ellos ahora no saben apreciar tu obra, pero no lo dudes, ese momento llegará, la de ningún otro brillará tanto como la tuya y nosotras estaremos aquí para dar fe de ello”, y en verdad la dan.

 

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Hasta el momento del fallo del concurso “Escribir el arte” no se mostrará el nobre de los autores de los textos.

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Claude Monet: “Las catedrales de Rouen”

Claude Monet pintó Las catedrales “in situ” desde febrero de 1892, más tarde continuó la serie en febrero de 1893 y las volvió a trabajar en su casa de Giverny en 1894, por esta razón todas llevan la fecha de 1894. Se expusieron en 1895 en la galería de Durant-Ruel en París.

Monet quería que las catedrales estuviesen juntas como una serie pero hoy en día están repartidas por todo el mundo: Musée d’Orsay en París (5), Musée des Beaux Arts en Rouen (1), Musée Marmottan en París (1), Museum Fine Art en Boston (3), Washington (1), y el resto están repartidas por colecciones privadas.

Las catedrales son como el primer encuentro con una persona que nos atrae, a medida que se va conociendo se perfila de una manera u otra según nuestra luz interior en este caso mezclada con la del artista. En esta serie los diversos aspectos de Notre Dame están inmortalizados con la luz según el momento del día y los colores realzan además el lado místico que poco a poco nos invade.

Así penetramos en la paleta del artista que nos conduce a sublimar nuestros sentimientos con la sugestión de los propios del pintor en un momento parado en la continuidad del tiempo. Notamos el paso de la vida a medida que cambian los colores del día, la Catedral de Rouen cuyo dibujo ocupa casi toda la superficie del cuadro, se vuelve secundaria, es el soporte de la inspiración, exalta su alma y la del pintor.

Estamos en el corazón del Impresionismo que nos permite este viaje en el tiempo -una nueva relación con el tiempo gracias a los colores- el tiempo atmosférico (luz), el tiempo que pasa (mañana, tarde, noche, estaciones…)

La serie pintada por Monet nos transmite que con el tiempo que pasa la realidad cambia -pasa- y hay que captar cada vez el momento justo, que enseguida se vuelve momento del pasado.

El contemplador tiene la distancia perfecta para apreciar el conjunto que el mismo pintor no tenía por su cercanía al cuadro en el momento de pintarlo. Es la magia del Impresionismo y su apogeo que el genio de Monet supo regalarnos.

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Hasta el momento del fallo del concurso “Escribir el arte” no se mostrará el nombre del autor del texto

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Pensamientos de un perro

                                 Francisco de Goya: El perro.

Se me apareció Dios, pero no vino a salvarme sino a cortarme el camino, se me apareció la verdad, pero no vino a darme la mano sino a empujarme más y más. Ya  no hay salvación para mí.

¿Cómo he sido capaz de acabar sintiendo esta soledad total? ¿Es el silencio o soy yo?

¡Ah, el ruido del silencio! Me hace escuchar mi mente creando sus pensamientos y sus ideas… efectivamente la charla en pleno silencio es mucho más interesante y se hace con palabras claras. Me gustaría también haber perdido la vista, el olfato, el sabor, el tacto y así nada hubiera entrado aquí y me hubiera creado yo solo. Sería algo auténtico y la luz sería algo totalmente distinto. ¿Cómo terminé siendo atrapado por las sombras?

Hace poco o mucho, el tiempo ya no tiene ningún valor, que movía mi cola alegremente y con ganas de vivir. Entonces creía que la luz existe en todos los sitios, en todas las caras… llegué a creer que yo solo podía iluminarme a mí mismo. Entonces durante horas jugaba con mi juguete favorito, ahora el juguete juega conmigo.

Por un instante pensé que no soy yo el que se aleja de la luz sino la luz la que me persigue y a la que siempre tendré la opción de volver pero… ¡sí, sí!… la esperanza es un sentimiento engañoso.

¡Cómo acabé por hundirme en esta oscuridad?

Es por luchar sin saber por qué ¡No, no! Es por luchar y no lograr nada, no cambiar nada.

¡Ojalá! ¡Ojalá mis hijos amplien mi oscuridad, le den valor y así la iluminen un poco!

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Hasta el fallo del concurso “Escribir el arte” los autores de los textos no se mostrarán

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